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Rituales Amerindios, sin opus (2008)
- Tríptico precolombino para orquesta

Duración: 25 minutos

Orquestación: 3(Piccolo).3 (Corno inglés).3(Clarinete bajo). 3(Contrafagot) - 4.3.3.1 - Arpa - Piano/Celesta - Timbal - Percusión (4 ejecutantes) - Cuerdas.

Tipo de Obra: Orquesta

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Encargo: Orquesta Sinfónica de Gotenburgo (Orquesta Nacional de Suecia) y el Festival Internacional de Música de Islas Canarias.

Dedicada a: Gustavo Dudamel.

Estreno Mundial (Video I): 13 de Enero del 2010 en Gotenburgo (Suecia) bajo la dirección de Gustavo Dudamel y pocos días después junto a la Orquesta Sinfónica de Gotenburgo fue presentada durante una gira en el XVI Festival Internacional de Música de Islas Canarias en los Auditorios de Las Palmas de Gran Canarias y el Teatro Alfredo Kraus de Tenerife.

Estreno Latinoamericano (Video II): 1º de septiembre de 2011 por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el Maestro Enrique Arturo Diemecke en la sala principal del Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina.

Movimientos:

I – Ehécatl (Dios del viento Azteca)

En la mitología azteca y para otras culturas de Mesoamérica, Ehécatl era el dios del viento. Usualmente se le interpreta como una de las manifestaciones de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, tomando el nombre de Ehécatl-Quetzalcoatl, apareciendo en el aliento de los seres vivos y en las brisas que traen las nubes con lluvia para los sembradíos. Es uno de los dioses principales de la creación y héroe cultural en las mitologías de creación del mundo.
A veces se le asociaba con los cuatro puntos cardinales, pues el viento viene y va en todas direcciones.
Se inicia con una fanfarria que parece augurar la llegada de Ehecatl, el dios del viento de los Aztecas, con vientos que se van tornando cada vez más violentos, para llegar a una parte B más calma, que por momentos nos hace pensar en el ojo de una tormenta tropical, para luego, poco a poco, volver a tomar intensidad los vientos, oyéndose una cita lejana de la fanfarria de Ehecatl, para finalmente disolverse la tormenta y desaparecer Ehecatl.
Este movimiento está concebido como el pasaje de un huracán, lo que se aviene con la forma musical ABA, si bien no textual en la forma de seudo repetición del primer A.
Sin ser música programática, el autor busca llegar a la esencia etérea y multiforme, ora benefactora o destructora del viento, utilizando para ello una paleta orquestal que toma sonoridades de los más diversos sistemas, sin atarse a ninguno en particular, encontrando en ella procedimientos tonales, atonales, pentatonales, minimalistas, espectrales, multifonicos en las maderas y sonoridades de la música electrónica.


II – Chaac (Dios del agua Maya)

Chaac era el dios de la lluvia. Y por lo tanto también de la fertilidad
Era un dios universal de gran relevancia, es el símbolo de la energía creadora, por lo que al hablar del Dios Chaac, siempre lo encontraremos relacionado con la importancia de aprender a canalizar sabiamente nuestras energías creadoras. Debemos encontrar la simbología maya, dentro de cada ser humano, si es el agua es el símbolo de la vida para el planeta, dentro de nosotros el agua es la energía que nos trajo a la existencia. No era un solo dios, son uno de los cuatro dioses de los puntos cardinales que a su vez tenían un color particular, que los diferenciaba. El dios del agua, con su energía fecundante es tomado en un principio como un goteo, hasta convertirse en su parte central en una poderosa marea, que contiene a su vez la fanfarria de Ehecatl.
El procedimiento musical sobre el que se apoya este movimiento, es el de clusters (racimo de notas compuesto de semitonos cromáticos), que sirven de fondo a pequeños motivos melódicos o rítmicos de folklore imaginario Mayas, dentro de una atmósfera misteriosa, sumergida en los sonidos de la jungla tropical.

III – Illapa (Dios del trueno Inca)


Simbolizado por la serpiente Illapa era el dios del clima y uno de los dioses más populares. Su nombre significa rayos y truenos. Se creía que hacía llover desde la Vía Láctea con agua que guardaba en una jarra. Comienza con un ritmo de baguala (canto de ruego o protesta), que junto a motivos de un folklore inca imaginario, se van acentuando como una invocación al dios del trueno, para que les traiga la lluvia, que siempre le acompaña, para luego dar lugar a una especie de Scherzo-Carnavalito (ritmo de danza alegre, que significa “pequeño carnaval), para finalmente y echando mano a efectos de orquestación que recuerdan sonidos de la música electrónica, trasladados a la orquesta sinfónica, terminar con una danza de la lluvia de gran fuerza rítmica.

 

Comentario:

            Escrita durante el año 2008 por encargo de la orquesta sinfónica de Gotenburgo (Orquesta Nacional de Suecia) y del Festival Internacional de Música de Islas Canarias esta dedicada a Gustavo Dudamel , lo que me motivo a escribir algo que represente las tres americas latinas, Azteca (México), Maya (sur de México y america central) e Inca (América del sur, mayormente en Perú).

Estas tres obras que conforman este tríptico precolombino también pueden interpretarse separadamente como obra independiente.
El compositor no pretende en esta obra hacer etnomusicología, si no tomar raíces, ritmos y mitología como fuente de inspiración para desarrollar su propio lenguaje, como una especie de folklore imaginario.

Esta obra fue estrenada el 13 de Enero del 2010 en Gotenburgo (Suecia) bajo la dirección de Gustavo Dudamel y pocos días después junto a la Orquesta Sinfónica de Gotenburgo fue presentada durante una gira en el XVI Festival Internacional de Música de Islas Canarias en los Auditorios de Las Palmas de Gran Canarias y el Teatro Alfredo Kraus de Tenerife.

Una critica publicada en Mundo Clásico.com de España luego de su interpretación en el Festival Internacional de Música de Islas Canarias
describe esta obra de la siguiente manera:

“..Sólo una creación artística surgida de una reflexión individual seria y profunda, que mira con interés y respeto la tradición tomando de ella lo que es esencial y perdurable, puede suponer un vehículo idóneo de acercamiento y comprensión del legado cultural de otros pueblos, considerados hasta ahora interesantes únicamente desde la banalidad de la perspectiva de una mirada comercial y exótica-folklorista. Este es el caso de la obra Rituales Amerindios, del compositor argentino Esteban Benzecry.

Lúcida y diáfana composición, recreada por una cuidadosa y vívida trascripción, constituye un ejemplo soberano de que aún es posible componer música con un lenguaje actual -con recursos heredados de las distintas corrientes musicales del siglo XX- y a la vez comunicativo, pudiéndose establecer algún tipo de complicidad con el escuchante quien nunca se siente así excluido. Este ‘tríptico precolombino’ muestra cómo el lenguaje musical contemporáneo es el vehículo ideal para establecer nexos de unión -de reencuentro- con la cultura de lo sagrado, con el espíritu común y ancestral, después del intento fallido de las vanguardias artísticas del pasado siglo”.

Esteban Benzecry