Inscríbase para recibir nuestro newsletter mensual

Enviar
(* Campos obligatorios.)
images/banners/banner-pedidomateriales3_es_hover.jpgimages/banners/btn_representadas_es_hover.jpg
Seleccione la música que desea escuchar mientras visita nuestro sitio

Fantasía española, opus 17 (1945-46)

Duración: 18 minutos

Orquestación: Clarinete solista y Orquesta: 2(II= Flautín).2.2(en Si bemol).2 - 4.2.0.0 - Percusión - Arpa - Cuerdas .

Tipo de Obra: Orquesta

Pedir Obra

Al Señor Maurice Vanguchte y a su Señora en testimonio de amistad y reconocimiento.

 

Fue escrita entre Octubre y Noviembre de 1945, y Abril y Mayo de 1946.

Estreno Mundial: en Buenos Aires en 1954, interpretada por Luis Carbone en clarinete concertante y la Orquesta Sinfónica  Nacional dirigida por el autor.

 

Editor original: BARRY EDITORIAL. Representantes exclusivos para todo el mundo.



Movimientos: sin interrupciones

- Allegro ben ritmico
- Allegretto gracioso
- Allegro ben rítmico
- Lento assai en forma de habanera
- Allegro scherzando 
- Cadencia final                                  


Comentarios:


Diario “La Nación” de Buenos Aires,   
15 de Noviembre de 1954

Anoche tuvo efecto en el Teatro Colón una audición gratuita a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por el conocido maestro y compositor español Julián Bautista, radicado entre nosotros; intervino, además, como solista el clarinetista Luis Carbone. El programa, dedicado por completo a la música moderna, contó (...) con un estreno importante, original del propio director de orquesta, la “Fantasía Española”, para clarinete concertante y orquesta; esta partitura, terminada en 1946, es una composición de amplias dimensiones, una especie de concierto de aspecto rapsódico.

Una de las últimas y más importantes páginas de Bautista, es en general de un carácter sombrío y atormentado, apareciendo los elementos de corte vernáculo perfectamente asimilados al lenguaje del compositor español, que los utiliza como medio natural de expresión. La escritura es bastante densa y áspera, con fuertes disonancias y abundantes cromatismos que, empero, no debilitan el sentimiento tonal.
Luis Carbone se desempeñó con buen éxito en la parte principal, evidenciando su dominio técnico y comprensivo temperamento; obtuvo el cálido aplauso de la sala.
 
Jorge D’Urbano   
Diario “Crítica” de Buenos Aires,  
15 de Noviembre de 1954

[...]


No es una obra trascendental y nada hay en ella que permita suponer que ese ha sido el objetivo del compositor. Pero es una obra en la que la inteligencia se da la mano con la sensibilidad de verdadera alcurnia.

El carácter español de la obra se hace presente desde el primer compás y el autor no rehuye siquiera los instrumentos típicos de ese carácter, como las castañuelas. Pero en ningún instante el oyente tiene la
impresión de que el estilo deriva de un propósito deliberado por hacer algo “a la española”, sino que ese lenguaje es tan normal para el músico como la respiración. En consecuencia, atrae de inmediato como atraen todas las cosas auténticas.

El carácter rapsódico de esta obra se aviene de una manera muy especial con el tratamiento que el compositor ha dado al clarinete, mostrándolo en gran parte de sus posibilidades virtuosísticas. La instrumentación es fina, limpia y colorida. La escritura tiene un grato sabor moderno sin ser agresiva o extremadamente original. Algunos pedales de los metales recuerdan al Falla de “Los jardines” más por proximidad temperamental que por influencia directa.

En cuanto al ritmo, es para mí lo más atrayente de la obra. Hay allí una imaginación sin reposo y una inteligencia aguda que organiza el desarrollo rítmico con una abundancia de recursos sencillamente extraordinaria. Bautista consigue, en el marco de un motivo característico, una diversidad de acentos que es una perpetua fiesta de gracia y de intención.

Luis Carbone fue el solista. Mostró una seguridad impecable de afinación y de mecanismo y colaboró activamente para hacer de esta primera audición un éxito sin reparos. Escuchar nuevamente esta obra y pronto, es un deseo que espero compartir con muchas de las personas que estaban presentes.
 
 
Enrique Larroque, Diario “Le quotidien” de Buenos Aires,   
el 20 de Noviembre de 1854 (periódico francés)   
y Revista “El Hogar” de Buenos Aires,  
el 26 de Noviembre de 1954.

[...]


La “Fantasía Española” para clarinete concertante y orquesta que Julián Bautista estrenó y cuya composición le pertenece, es una página hermosa, viviente, de gran inquietud rítmica y suntuoso ropaje instrumental.

Su españolismo no es el usual y barato del que tanto se ha usado y abusado. Varonil, entraña fuerte sabor de fruto silvestre. Sobre todo –y ahí radica su mérito—personalísimo. Porque el compositor supo evitar el peligro inherente a tales empresas: no caer de Escila en Caribdis, es decir de Falla en Ravel...  El suyo es casticismo que arranca de muy hondo, y la elaboración artística es de intelectualismo superior. Un joven clarinetista argentino, Luis Carbone, se reveló instrumentista singularmente dotado en la interpretación de estas páginas difíciles. Todo un maestro.
 
Del programa del concierto de la  
Orquesta Nacional Española,  
el 19 de Abril de 1996.


La “Fantasía Española”, para clarinete y orquesta, pertenece a la primera etapa de su exilio en Argentina, con ese sabor de “añoranza nacional”, como lo ha definido Emilio Casares. Contemporánea de los “Catro Poemas Galegos, y del “Romance del Rey Rodrigo", para coro a capella, es una obra de carácter sombrío y rapsódico, algo contrario a la forma de componer del Bautista anterior. Parece que toda una serie de aspectos de los que ha huido sistemáticamente aparecen en ella, como cromatismos y alteraciones rítmicas constantes. Hasta el propio carácter rapsódico, antitemático, que parece contradecir las normas del neoclasicismo, lo vincula con una especie de postromanticismo, apreciable también en los pasajes de bravura del clarinete y sobre todo el carácter fragmentario de la obra compuesta de partes que se suceden ininterrumpidamente: Allegro ben ritmico, Allegretto gracioso, Allegro ben rítmico, Lento assai en forma de habanera, Allegro scherzando y Cadencia final que vuelve al principio de la obra.
No cabe duda que el recuerdo de España es lo que genera esta composición, del mismo modo que sucede en las primeras obras  de su amigo Bacarisse, que éste compone en su exilio parisino.
 
Antonio Iglesias, Diario “ABC”,  
21 de Abril de 1996.   


El “estreno en España” de la “Fantasía Española” para clarinete y orquesta, de Julián Bautista, hemos de recibirlo con abierto aplauso, aunque sólo fuera por cuenta significa de excepción en la programación de tantas entidades que, año tras año, olvidan a nuestros preclaros compositores. Bautista lo fue antes de nuestra guerra, destacado componente del Grupo de Madrid, pero desde los años sesenta en que lo recordaron aquellos malogrados Festivales de Música de América y España, apenas volvió a ser recordado en su obra sinfónica.

La “Fantasía” que acabamos de escuchar –en la tarde del viernes en el Auditorio, ciclo de la ONE-, es una obra bien hecha, a caballo entre Falla, Conrado del Campo y Ravel, tratando con conocimiento el clarinete solista, constituida en elocuente ejemplo de un rehuir nacionalista del que pocos hubieron de sobresalir. Su ritmo de danza predominante, su apertura grotesca y la diafanidad de una escritura sabia son, entre otras, particularidades para obtener un evidentísimo interés para ser obra de un repertorio español.

Fue su eficacísimo solista, el clarinete de la Nacional, Enrique Pérez Piquer, con muy grata calidad de sonido, seguro conocedor de su “parte” nada fácil, aunque tan sólo sea por el dominio de una interválica infrecuente.  Su actuación mereció el aplauso del público y el de sus compañeros profesores de la ONE, que le tienen como clarinete solista de ella.

Extractos de comentarios recopilados en el sitio: http://julianbautista.com.ar