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Suite All’ Antica, opus 11
(1932 - Revisada en 1933)
-Para Cuarteto de Cuerdas y Orquesta

Duración: 18 minutos

Orquestación: Violín I, Violín II, Viola y Violonchelo solistas - Orquesta: 1.1.1(en Si Bemol).1 - 1.1.1(Tenor).0 - Timbales - Caja - Cuerdas.

Tipo de Obra: Orquesta

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Estreno Mundial: en el Teatro Español por la Orquesta Filarmónica.
Una nueva versión se escuchó el 30 de Diciembre de 1938 bajo la batuta de Julián Bautista en el Gran Teatro del Liceo con L. Antón y F. Cruz como solistas en los violines, F.M. Iglesias en la viola y L. Pugo en el violonchelo.
Estreno en Argentina: en 1949 en un concierto de Amigos de la Música.

 

Editor original: BARRY EDITORIAL. Representantes exclusivos para todo el mundo.

 

Movimientos:

- Obertura  (Allegro-giusto)

- Adagietto

- Rigodón

- Finale (Rondó)

Comentarios:

Rodolfo Halffter,  
Revista “Música”, Nº 1,  
editada por el Ministerio de  
Instrucción Pública de España.

La Orquesta Filarmónica, en uno de sus conciertos en el Teatro Español, estrenó poco tiempo después de haber sido terminada, una obra en la cual el talento de Julián Bautista alcanza un punto elevado de madurez. Me refiero a la “Suite all’antica”. Este estreno representó para Bautista con relación al público de conciertos una especie de confirmación, de espaldarazo.

Anteriormente la Orquesta del Palacio de la Música, fundada por el generoso José Lasalle, al interpretar por primera vez el “Preludio para un Tibor japonés” y la emisora Unión Radio, al dedicar íntegramente un concierto a la producción de cámara de Bautista, habían dado el toque de atención, escuchado con interés por los aficionados más perspicaces.

El éxito de esta primera audición no satisfizo, sin embargo, a su autor. La nueva y definitiva versión, en que el aparato orquestal aparece notablemente, reducido, es un modelo de concisión donde sólo se conserva lo absolutamente indispensable y, por tanto, de claridad y transparencia, características seculares de la escuela española. El lenguaje neoclásico, cuyo vocabulario es análogo al usado por Falla en “El retablo de Maese Pedro” y en el “Concierto”, está empleado con audacia y ejemplar precisión.

El acento, es pues, inconfundiblemente nuestro y nada tiene de común con el de otras evocaciones dieciochescas europeas. El sentido actualísimo de la obra que me ocupa, contenido en moldes formales de equilibrio clásico, está patente en el rico juego polifónico.

El titulo “Suite all’antica” hay que interpretarlo, a mi modo de ver, de manera irónica puesto que da a entender lo contrario de lo que la obra es en realidad. Lo antiguo-aparente, pero inexistente en el fondo es lo que tiene precisamente de actual: la claridad, la objetividad y el sentido de la disciplina, cualidades que fueron también, como se sabe, imperativas del clasicismo.

El punto de partida de este “retorno” hay que buscarlos en Bautista en su “Sonatina-Trío”, para violín, viola y violoncello, compuesto en 1924-25 con ánimo de desprenderse del lastre impresionista. El hecho de escribir un trío y no un cuarteto ya revela un propósito de simplificación. Al equilibrio clásico de la forma y a la depuración de elementos se une un agudo tratamiento armónico e instrumental. El juego contrapuntístico es también constante; aunque, claro, es más simple que en la “Suite all’antica”.

 
S.V. del diario “Frente Rojo” de Barcelona,  
31 de Diciembre de 1938.

Dirigida por el maestro Alvarez Cantos, la Orquesta Nacional interpretó ayer en el Teatro Liceo su XXX concierto.

[...]


De Julián Bautista se tocaba en este concierto, en primera audición para Barcelona, su “Suite all’antica”.

Acaba de ser concedido a este compositor, uno de los de más valía entre nuestros jóvenes, el Premio Internacional de Música de Cámara que anualmente se adjudica en Bruselas. La “Suite all’antica” es también, en cierto modo, una obra de cámara. Si por la amplitud de su ámbito sinfónico no se la puede considerar así, el primor con que están tratadas las partes concertantes se halla directamente emparentado con el necesario en una obra de cámara.

Muchas de las obras que ha escrito en estos años Julián Bautista tienen este mismo carácter. El joven maestro siente predilección por una escritura contrapuntística tan clara como puede ser la de los clásicos que recuerda. Ella también le sirve para realizar estupendos hallazgos armónicos, porque claro es que a estas alturas no se va a poner un músico lleno de inquietud como Bautista a resolver “cánones” como probo organista, ni a hacer “fugatos” de Conservatorio. Bautista, que tiene escritos tres cuartetos y una Sonata Concertante, además de esta “Suite”, ha alcanzado una admirable soltura en el empleo, tan erizado de dificultades, de esta delicada materia.

[...]

El público del Liceo aplaudió con gran entusiasmo la “Suite all’antica” de Bautista y a su autor, que recibió el homenaje que se le tributaba desde el atril donde la había dirigido.

U. F. Zanni,  
Diario “Vanguardia” de Madrid,  
el 31 de Diciembre de 1938.


[...]

La “Suite all'antica", Op. 11, que, como tocó ayer, en el Liceo, la Orquesta Nacional de Conciertos, es obra que ofrece todas las características del arte de compositor de Julián Bautista. De ella ha dicho Rodolfo Halffter que “es modelo de concisión, de transparencia y de claridad”. Los cuatro números de que se compone –Obertura, Adagietto, Rigodón y Final—seducen, en efecto, por la discreción de sus audacias, que no repelen el estilo clásico; por el tejido contrapuntístico, pródigo en recursos instrumentales, y por la expresión, siempre adecuada.

El auditorio acogió la “Suite” con indudable complacencia, y aplaudió calurosamente al autor, que dirigió la ejecución con paternal cariño. Para la Orquesta Nacional, cuya labor fue irreprochable, hubo también muchos aplausos, justamente particularizados para los violinistas Antón y Cruz, el viola Iglesias y el violoncelista Puga, excelentes solistas.

Rafael Moragas,  
del diario “El día gráfico” de Barcelona,  
4 de Enero de 1939.

[...]

Muy adherida está la sonoridad a la substancia de la creación de Julián Bautista. Composición muy moderna, con un fondo netamente clásico. Ironismo acaso. Pero de una honradez de intenciones musicales muy rara hoy en día. La fantasía de Julián Bautista no es plana, como, por desgracia, la de la mayor parte de los que no sabemos por qué componen, sino viva, toda chispazos y casi siempre sorprendente. Julián Bautista y he aquí su “Suite all’antica”, ve precisamente la música en el centro de toda la vida universal, sin excluir la espiritual.

Julián Bautista, --sobradamente lo demuestra en el Adagietto—ama la música con un amor sin sentimentalismos, sobrio y razonado. El compositor de “Suite all’antica” se afanó en busca de un mundo nuevo y halló pronto el resultado inmediato: el de cambiar la expresión de la música. Por lo visto era mejor proceder así y mejorar –como Julián Bautista lo mejora—el concepto musical y sobre todo hacer que los públicos de los conciertos creyeran un poco más intensa y profundamente en algún ideal más alto que los de la mayoría que oímos, ya que creyendo en una nueva ideología musical –como ahora en la “Suite all’antica”—la música que surja dejará de ser un guiño y un sarcasmo.

Así pues la Suite –que se ovacionó--, que es música civilizada, quedó ya incorporada al movimiento musical europeo. No podía suceder de otra manera. Una vez más consignemos que Julián Bautista fue ovacionado por cuantos supieron ver en el compositor a un músico excelente.

 
Ernesto Epstein,  
para un concierto de la  
Asociación Amigos de la Música,  
20 de Setiembre de 1955.

En un estilo neoclásico de concepción absolutamente tonal, es decir, en un idioma moderado y sobrio que caracteriza la producción del músico en aquellos años.

A la manera de la suite dieciochesca, reúne varios movimientos, algunos libres, otros de danza, superando la estructura débil – en realidad, los distintos números de la suite, estaban unidos solamente por una misma tonalidad- por un procedimiento más orgánico, que consiste en el empleo de ciertas células temáticas que se repiten a lo largo de la obra, asegurando su unidad.

El espíritu del concerto grosso campea sobre toda la partitura: un concertino compuesto por un cuarteto de cuerdas enfrenta al conjunto que comprende, además de las cuerdas, las maderas y los cobres en forma solística. La obertura consta de dos partes, una introducción, más bien lenta seguida por un allegro-giusto; este desarrolla un variado material melódico en el que se destaca un pequeño diseño de ritmo bien marcado que es precisamente la célula temática que se encontrará también en los otros movimientos.

Por de pronto, forma el tema principal del segundo tiempo, Adagietto, escrito en forma A B A. constituyendo la parte B un contraste riguroso con respecto a la primer idea. El lugar del scherzo de la sinfonía clásica está ocupada por un Rigodón, antigua danza francesa de movimiento muy rápido; este fragmento consta de dos partes completamente iguales y usa, asimismo, material de la obertura, aunque no aquel motivo principal; éste ocupa un lugar preponderante en el Rondó final, transformando en su aspecto rítmico por el compás de 6/8. Dos temas principales, uno de ritmo bien marcado y otro de carácter melódico, aparecen repetidas veces, aunque siempre en forma variada.

La riqueza de temas y motivos, la viveza rítmica y la prolija elaboración general de la partitura, se manifiestan plenamente en este motivo final.

Extractos de comentarios recopilados en el sitio: http://julianbautista.com.ar